viernes, 25 de febrero de 2011

Cap 1 (1ª Parte)

CAP 1

Abrí los ojos al escuchar un grito no muy lejano. Noté algo mordisqueándome los dedos de los pies, pero no veía apenas nada, todo estaba oscuro, bastante oscuro, algunos rayos se colaban a través de las cortinas color azul que cubrían la ventana y otros por la rendija de la puerta entornada, pero no facilitaban la visión lo suficiente. Estaba sobre lo que parecía un colchón. Me levanté y posé mis pies sobre una mullida alfombra.
 ¿Desde cuándo tengo una alfombra en mi cuarto? y ¿Desde cuándo tengo algo que me muerda los pies?
 Espera un momento… ¿No se habrá vuelto a escapar el hurón de la vecina y se habrá colado por la rendija del buzón?
 Comencé a dar vueltas sobre mi misma moviendo los pies torpemente buscando el algo mordedor que había intentado mutilar mi dedo gordo.
 Pero para no variar choqué contra  algo y ese algo hizo un tremendo ruido.
-¿Qué ha sido eso?-preguntó una voz masculina, algo familiar para mis oídos, entrando en la habitación.
Me giré asustada y le vi, probablemente tendría los ojos como platos y probablemente también la boca abierta de par en par con la mandíbula a punto de desencajárseme, una imagen algo cómica para él, que me miraba con una mueca divertida
-¿Qué es lo que has tirado esta vez?
-Tu…-murmuré
-¿Yo? ¿Yo qué?- rió
-¡Eres Tu!-exclamé
-Si Ant, soy yo, anda ven a desayunar o a comer o lo que quieras, pero tira. Son las 3 de la tarde…-negó saliendo del cuarto
<< ¿Ant?, por favor dime que no…>>
 Miré hacia abajo encontrándome con unas piernas peludas a más no poder. Llevé mis manos hacia mi vientre y pecho histérica. Mis senos habían sido sustituidos por unos músculos duros y perfectamente definidos modelados en un gimnasio. Bajé las manos hasta el borde del pantalón que llevaba puesto y estiré de él para ver que se escondía debajo. A pesar de la poca claridad lo vi, lo vi perfectamente. El grito que pegué debió oírse en China
-¿Qué te pasa?–dijo entrando de nuevo en la habitación
-Tengo… -dije señalándome la entrepierna
-¡Enhorabuena Tío! Te dije que algún día la encontrarías- se burló – y cambiando de tema, he hecho tortitas y se te van a quedar como la suela de una zapatilla. Baja de una vez…- desapareció de nuevo por la puerta camino a las escaleras que se encontraban al final del pequeño rellano, la figura de un pequeño perro siguió a la de Danny, es decir el pequeño mutilador de dedos gordos del pie peludo o como algunos lo llaman…Brucey.
Aquello era demasiado raro, ¿Qué había pasado? ¿Qué es lo que había fallado? ¿Qué había dicho o hecho mal? ¿Porque estaba en el cuerpo del mejor amigo de mi ídolo? Esto no es lo que le había pedido a mi tarta de cumpleaños…
Bajé hacia la cocina observando la casa con detenimiento. Siempre me había imaginado como podría ser, y estaba bastante sorprendida, a decir verdad, ordenada, amplia y con un buen gusto en decoración.
Me guié hacia la cocina haciendo uso de mi olfato y captando el exquisito olor de las tortitas recién hechas. Los ojos me hicieron chiribitas cuando las vi sobre la mesa con sirope de chocolate por encima.
-Te he puesto coco rallado por encima –informó Danny colocando su plato sobre la mesa y sentándose frente a mi
-Gracias –sonreí sin dejar de mirarle
Parecía tan real…real. Hablando de realidad, esto no puede ser cierto, o ¿acaso estoy desayunando con mi ídolo en su cocina y para colmo me ha hecho el desayuno? ¿Unas tortitas que te caes de espaldas solo con verlas, café y un zumo de naranja? Nah…tengo que estar soñando un dulce y maravilloso sueño en el que el magnífico Daniel Alan David Jones me ha preparado unas tortitas de muerte y está sentado delante de mí, recién levantado, vestido con una camiseta blanca, unos bóxers negros de Calvin Klein y el pelo revuelto.
<<Dios Arielle pero que jodidamente creativa eres. Seguro que me he quedado dormida en el metro de vuelta a casa…>>
<<¡¡¡Oh dios, y si me paso de parada!!!¡¡¡ARIIIIII DESPIERTAAAA!!! >>
Me senté en la silla sin dejar de observarle con una sonrisa tonta tatuada en los labios.
Se metió un trozo de tortita en la boca y lo masticó lentamente mezclándolo con un trago de zumo.
Era tan sumamente perfecto…
-¿Te pasa algo?-pregunto sacándome de mi ensoñamiento
-No-sonreí nerviosa – estoy bien
-¿Y por qué me miras tanto?
-Estas muy guapo hoy –dije sin pensar antes de cortar un trozo de tortita y llevármelo a la boca –¡¡Oh dios!!¡¡Que buenas están!!
Levanté la mirada del plato y me quedé seria al ver la cara que tenía puesta, lo que había dicho le había resultado raro
-Gracias-dijo algo dudoso- le he enseñado otro truco a Brucey ¿sabes? –dijo intentando cortar la tensión que había formado
-¿Enserio? ¿Cuál?-pregunté con la boca llena
Se levantó y, tras coger algo de un bote que había sobre la encimera, silbó haciendo a parecer al animal.
-Atento – me pidió – Brucey ¡¡Bang Bang, muerto!!-dijo haciendo que le disparaba con la mano
El perro se tiró al suelo bocarriba
-Quieto…Buen chico –rió dándole lo que anteriormente había sacado del bote: una chuchería para perros.
-Es genial –volvió a sentarse de nuevo a seguir desayunando
-Es muy listo –dijo orgulloso del can –Aprende rápido, ¿verdad que sí, mi gordote? – le hablo al perro
Volví a quedarme embobada observando cada centímetro de lo que podía ver de él: su pelo castaño revuelto, sus ojos de color del cielo, sus labios rosados y carnosos, sus hombros y cuello, sus brazos recubiertos de sus características y adorables pecas.
-¡Eh tú!-me llamó - ¿Qué me has hecho?
-¿Qué…te he hecho?-pregunté sin entender
-Si, algo me has hecho no dejas de mirarme, ¿Llevo algo pegado en la cara?-¿Pecas y dos ojos alucinantes cuentan? negué-¿Estoy manchado de chocolate o masa? –Negué de nuevo- ¿Entonces qué es?
-No es nada, estas perfecto y limpio
Me miró raro, creo que sin fiarse de mi palabra
-¿Vamos a hacer algo interesante hoy?-preguntó cambiando de tema
-No sé...
-¿Quieres que llame a los chicos y vayamos al estudio a hacer el tonto?
¿Los chicos? ¿Tom, Harry y Dougie? ¿Iba a conocerlos también? ¿Podía ser esta cosa inexplicable y rara que me estaba pasando más maravillosa? Yo misma contestaré a esa última pregunta: NO, no puede.
-Bueno…-sonreí
-Bien, pues voy a llamar a Tom y a darme una ducha-comentó recogiendo su plato y dejándolo en el lavaplatos
Me quedé sola en la cocina, bueno no sola del todo, Brucey me hacia compañía tumbado en una esquina durmiendo a pierna suelta. Me levanté y, tras recoger mi plato y vasos, salí al pequeño jardín trasero. Una mesa de madera, parecida a las que hay en los parques para merendar, adornaba una esquina bajo una sombrilla, varias macetas seguían la línea de la valla que lo separaba del jardín vecino y algunos juguetes de Brucey estaban tirados por el suelo.
 Hacia frio, lo noté cuando una suave brisa se coló por cada poro de mi piel y esta se erizó. Espasmoticamente entre como una bala en la cocina y corrí buscando un calendario o algo que marcase la hora y el día.
-19…-susurré para mí una vez encontré el calendario colgando junto a la nevera, llevé mi mano a mi frente y pelo y fue cuando lo noté, un bulto en la frente, apreté suavemente y siseé de dolor-mierda…-me quejé
Algo absorta con algunas preguntas mentales sin respuesta  me puse a recorrer la casa haciendo un pequeño tour.
Todo ella olía a él.
Cruzando el hall de entrada di con el salón, una estancia bastante grande, con tres de las paredes forradas de papel blanco y la última forrada con un papel de figuras en granate. Los sillones de cuero del mismo color, granate, una mesa negra central adornada con 3 velas de color rojo y sobre la que reposaban los mandos de los múltiples aparatos electrónicos que se escondían en el mueble de la televisión.
Una vez acabé el tour por el piso de abajo, me dirigí arriba. Justo cuando subí el último escalón, Danny salió del baño únicamente tapado por una ligera toalla verde caqui.
-Oh mierda que de pecas…-susurre melancólicamente al ver correr las gotas de agua por su piel
-¿Todavía estas sin vestir?
-Madre de dios…- no soy una groupie que conste, pero tengo hormonas como ya dije anteriormente
-¿Qué?
-Nada- me apresure a decir
-Vístete, venga. He quedado con Tom en cuarenta minutos y tenemos que coger el metro, tengo el coche en el taller
-¿El coche? ¿Qué le ha pasado?
-Lo estrellé la semana pasada ¿recuerdas?
-Oh si…-disimulé- claro…
-Venga, ponte guapo –sonrió
Asentí antes de que el desapareciese por la puerta del que suponía sería su cuarto y yo desapareciese en el mío, bueno mío no, del verdadero Antony.
Me acerqué el armario, abrí las puertas y observé su contenido, decenas de pantalones colgaban a la izquierda junto con varias corbatas, los estantes estaban adornados con cientos de camisetas y sudaderas y en la parte más baja descansaban varios pares de zapatos.
Descolgué un vaquero, cogí una camiseta negra, una sudadera y unas deportivas, y de unos de los cajones saqué un par de calcetines y unos bóxers limpios. No quería arriesgarme a pensar de cuando serian los que llevo puestos, no quiero ofender a nadie, pero todos sabemos que el término “hombre” con el otro término “higiene” no tiende a ser muy compatible. Y menos si los unes al término “inglés”.
Me vestí y seguidamente me peine y lavé los dientes.
-¿Estás ya?-preguntó Danny asomándose por la puerta ahora vestido, pero igual de apetecible
-Si –dije escupiendo el agua con la que me enjuagaba la boca.
Me sequé los labios con una toalla y seguí a Danny hacia abajo
-Oye –dije parando en seco- no llevo la cartera y no sé donde esta…
-Te la dejé en la mesilla ayer cuando te acosté
-¿Ayer?
-Si, celebramos tu cumpleaños y te cogiste una cogorza monumental…y te estrellaste contra una farola-dijo señalándose la frente, pero dando me a entender que se refería a la mía.
-Ah sí, claro,- sonreí disimulando de nuevo mientras me tocaba el bulto que adornaba mi frente- lo pasamos bien…
Subí de nuevo hacia el dormitorio y cogí la cartera que reposaba sobre la mesilla y el móvil que yacía junto a ella, la metí en el bolsillo trasero de mi pantalón y volví a bajar.
-Vámonos –sonreí
Salimos de la casa, y fuimos caminando por la calle tranquilamente y en silencio hasta llegar a la entrada del metro, sacamos un par de billetes y esperamos en el andén hasta que llegase, apenas había nadie en la estación, nosotros dos y una pareja más, el metro llego en escasos 3 minutos, nos colocamos frente a él y las puertas se abrieron para dejar salir a varias personas y entrar nosotros. Nos acomodamos en los asientos y segundos después el tren se puso en marcha, estuve en silencio la mayoría del camino observando con la cabeza baja las manos de Danny que reposaban sobre sus vaqueros, como desearía tocar y que me tocasen esas manos, como desearía comerme todas esas pecas
-¿Te ha llamado?
-¿Eh?-dije saliendo de mis fantasías eróticas con sus manos
-¿Qué si te ha llamado?
-¿Quien?
-La tía de ayer… ¿Quién si no?
-No sé a quién te refieres…-intente evitar compartir mas palabras o la terminaría pifiando, no podía pifiarla, debería mantener mi gran bocaza cerrada
-Oh vamos Ant no me jodas, no me digas que ibas tan borracho que has olvidado ese par de melones
Giré mi cara y le miré
-¿Melones?
-Si –dijo haciendo el gesto con las manos –era una tía y tenia melones y además unos buenos…mejores que la mía –dijo como pensativo unos segundos
-Eres un superficial…era de suponer…-murmuré para mí algo decepcionada
-¿Qué?
-No me ha llamado no…
-Pues qué raro…porque ayer no te soltaba, era como si te la hubieses cosido a la boca, fue cómico veros –rió – pero sin duda lo mejor fue sin duda alguna tu erección, la tuviste palo 3 horas tío, ya me dirás como lo haces, porque si después de eso eres capaz de seguir andando debes ser un semidiós o algo así…
¿Qué tonterías está diciendo?
-Bueno… ¿Y si la llamas tu?-siguió con el tema
-¿Para qué?
-Hombre pues para jugar al monopoli Ant para que va a ser tronco… -dijo irónico
-No me interesa
Una mano se posó en mi frente
-¿Qué haces?
-¿Te encuentras bien?
-Pues claro que estoy bien…
-Pues entonces vas a llamar a miss melones, y disculpa pero no recuerdo su nombre, y la vas a echar el polvo de su vida como semental peludo que eres
-Pero…
-Ant estaré delante si es necesario…
-Dan…
-Tienes que celebrar que te la has encontrado esta mañana tío y no hay forma mejor
Estuvimos varios minutos en silencio hasta que el volvió a romperlo
-Me ha llamado esta mañana ¿sabes?
-¿Quién?
- Georgia…
¿Perdón? ¿Sorry? ¿Excuse moi? ¿Pardon?
-Quiere que nos veamos… -continuó- a veces la echo de menos…
Me quedé en silencio asimilando el tono de sus últimas palabras ¿La echa de menos? Aquella frase me hacía sentir rara, algo se cocía en mi estomago, ¿Celos? ¿Ganas de llorar? ¿Agresividad? ¿De todo un poco?
-¿Tu qué opinas? ¿Que debería hacer?
-No lo sé…-dije algo molesta
Suspiró fuertemente y bajo la cabeza
-¿La quieres?-pregunte armándome de valor a pesar de que la respuesta probablemente me heriría
-Puede que aun quede algo, pero no lo sé, soy tan gilipollas con estas cosas…-dijo enredando sus dedos con angustia en su pelo y echándolo para atrás
Si eres un gilipollas y yo más por aferrarme a una visión equivocada de ti…
-Necesito que me aconsejes Ant
-¿Y qué quieres que diga?
-¿me conviene una cada noche? ¿O mejor me busco una definitiva?…
-No creo que sea la persona apropiada para opinar sobre eso…
 << ¿Es que nos hemos vuelto locos? ¿Yo buscándole una novia a mi hombre?¡¡Já y otra vez Já!>>
-Tienes que ayudarme –dijo con un tono algo desesperado
-Matate a pajas…la masturbación no es mala, no te creas lo que se dice…
-Se supone que eres mi amigo-me echó en cara
-Yo no sé dar consejos, no se me da bien eso del amor
-¿Qué no se te da bien? ¿Por eso mojas noche si y déjame  pesar…noche también?
-¿Soy un golfo?
-¿Es así como se llama a los dioses del sexo y las chicas?
-Desde luego Danny no se llaman ¿No?
-Cabrón¬¬
-¿Y si te digo que quiero dejar de ser quien era y dar un giro a mi vida?
-Que me reiría en tu cara hasta el fin de siglo- dijo serio aguantándose la risa
-Pues ya estas empezando mono estúpido…-dije cruzándome de brazos molesta
-¿Y qué va a ser lo siguiente? ¿Qué tienes la menopausia? ¿Que se te ha roto una uña?
- Puedo darte un puñetazo, tengo una buena derecha-amenacé
-Vale Ant ya me estas asustando…tú no eres agresivo
-Maricona cantautora ¬¬- murmure para mi
-¿Ant?
-Deja de llamarme Ant Gilimono
-¿Gilimono? ¿Qué mierda de insulto es esa?
-Uno que te va al pego
De repente algo empezó a vibrar en mi bolsillo, pegue un bote y metí la mano entre la tela buscando el objeto
-¿Quién es?-preguntó mirando la pantalla una vez lo saqué
-Creo que los del zoo, ya te han conseguido una jaula –sonreí sarcástica
-Idiota ¬¬
Apreté el botón de colgar y volví a guardarlo en el pantalón
-¿No lo coges?
-No
-¿Y si es alguien?
Le miré raro, ¿Qué otra cosa podría haber hecho? Bueno…esa pregunta tiene varias posibles pornorespuestas… ¿Y si es alguien? Claro que es alguien. Ehmmm…creo que lo mejor será callarse, no acabemos con todo su ego en 15 segundos…calma Arielle.

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